Cerebro, cuerpo y emoción… ¿alguna relación?

Cerebro, cuerpo y emoción… ¿alguna relación?

«Sin emoción, no hay proyecto» .Con esta frase de Eduard Punset me decido a escribir con respeto e ilusión este post.

Para empezar, os  pregunto y me pregunto:

  • ¿Hay algo que hagas en el día a día sin emoción?
  • ¿Lo que haces te hace sentir emociones o sientes emociones por lo que haces día a día?
  • Cuándo sientes malestar físico, ¿sientes alguna emoción?
  • Y cuando consigues un reto, alcanzas un objetivo, un logro; ¿sientes alguna emoción?
  • ¿Identificas alguna sensación en el cuerpo como frío, calor, temblor, cosquilleo, sudoración… cuando sientes una emoción?

Soy de las que defiende como persona y profesional que nuestro cerebro, nuestro cuerpo y nuestras emociones sí tienen relación.

¿Y QUÉ DICEN LOS CIENTÍFICOS DE LA RELACIÓN ENTRE CEREBRO, CUERPO Y EMOCIÓN?

Paul Broca [1], habló por primera vez, en 1878,  de una zona localizada en el LIMBO de la Glándula Pineal, una glándula endocrina ubicada en nuestro cerebro que produce melatonina, la hormona encargada de  regular el ciclo del sueño y los ciclos estacionales. Broca llama a esta zona de nuestro cerebro  “Gran Lóbulo Límbico”.


[1] Paul Broca(1878). Médico, Anatomista y Antropólogo. Descubre el Gran Lóbulo Límbico.

 

James Papez [2], neurólogo, descubrió el Circuito que lleva su nombre en 1937.Es el circuito neuronal  encargado de establecer el control de nuestra Corteza Cerebral sobre las emociones.

Mc Lean [3], fisiólogo, dio a conocer, el Sistema Límbico en 1949,  la parte de nuestro cerebro encargada de regular las respuestas fisiológicas y emocionales de nuestro cuerpo.Regula también  la respuesta instintiva del ser humano.

En la imagen, os presento a nuestro querido Sistema Límbico, qué estructuras lo componen, y qué función tienen cada una:

  1. El CUERPO CALLOSO se encarga de transmitir la información del hemisferio derecho al izquierdo.
  2. El ÁREA SEPTAL  se encarga de regular estados de alerta y de placer.
  3. El TÁLAMO se encarga de registrar la información que nos llega del exterior. Está implicado en procesos mentales como la atención, la conciencia y la percepción.
  4. El HIPOTÁLAMO es el que tiene  papel más importante en la regulación de nuestro estado emocional, además de regular nuestra temperatura corporal, sueños, sensación de hambre, sed e impulsos sexuales.
  5. El HIPOCAMPO se encarga de los procesos  mentales que regulan la memoria y  nuestras emociones.
  6. La AMÍGDALA es clave para nuestra supervivencia. Es el centro de control de nuestras emociones.
  7. El MESENCÉFALO por su ubicación es el encargado de integrar la información motora de nuestros músculos con la información  sensorial. Tiene un papel importante en nuestro equilibrio físico, mental y emocional.

[1] James Papez(1937). Neurólogo. Descubre el Circuito que lleva su nombre, Circuito de Papez

[2] Mc Lean (1949). Fisiólogo. Descubre el Sistema Límbico. Crea el Modelo de los tres cerebros.

 

Por tanto, nuestro cerebro  tiene estructuras encargadas de regular nuestras emociones y también nuestro estado físico  y mental, siendo el impulso natural la búsqueda de  homeostasis o equilibrio físico, mental y emocional.

Mc Lean defiende la Teoría del Cerebro Triúnico(1990). Describe tres vías de regulación de la información física, mental y emocional:

  • La Primera Vía  es “EL CEREBRO QUE PIENSA” formado por el Neocórtex. Encargado de procesar la información relacionada con pensamientos, ideas, planes, atención, concentración y su relación con la emoción. Por ejemplo, “me voy a desmayar del miedo antes de coger el avión y no voy a poder” o “sí que puedo, soy capaz, respira tranquila y adelante, tú eres fuerte”
  • La Segunda Vía es  “EL CEREBRO QUE SIENTE” formado por el Sistema Límbico. Regula las emociones de nuestro cuerpo. Por ejemplo, “siento miedo  de coger un avión sola mañana, siento que mi corazón late fuerte y me sudan las manos”
  • La Tercera Vía es   “EL  CEREBRO QUE ACTÚA”  formado por el Mesencéfalo y el  Bulbo Raquídeo (Reptiliano) encargado de llevar a cabo la conducta, la parte instintiva. “Vivir la aventura de viajar sola”.

 

Por tanto, nuestro cerebro funciona de forma integrada según esta teoría aunando el PENSAR, el SENTIR y el ACTUAR para tomar decisiones en nuestras vidas sencillas, que forman parte de nuestro día a día;

 ¿Qué hago de comida hoy? ¿Voy a yoga? ¿Quedo con mis amig@s?

O decisiones relevantes, que implican un cambio importante para nosotr@s;

  • ¿Dejaré este trabajo en el que estoy amargad@?
  • ¿Me lanzo a vivir en Londres? Allí tendré más oportunidades laborales y mejores condiciones.
  • ¿Dejo a mi pareja de hace taaantos años? Siento que no crezco y no evoluciono con ella

Responder a estas preguntas no es tarea fácil. Si os paráis a respirar un momentito y escuchar lo que necesitáis en estos momentos en vuestras vidas, observaréis que se activan:

  • Emociones: “me siento…feliz”
  • Pensamientos: “es lo mejor para mí en estos momentos”
  • Conductas: “cambio de trabajo”
  • En el Cuerpo, ¿qué sucede? Escucho sensaciones físicas, como, por ejemplo, calor y hormigueo en el estómago

 

 Y EL CUERPO ¿CÓMO SE RELACIONA CON LA EMOCIÓN Y EL CEREBRO?

La emoción es  movimiento. Cuando sentimos una emoción, nuestro cerebro registra la información del exterior y manda dicha información a  los músculos de nuestra cara y de nuestro cuerpo,  provocando la expresión.

“Mi cara informa y comunica como me siento”

 

¿QUÉ AUTORES FUNDAMENTAN LA RELACIÓN DEL CUERPO CON LA EMOCIÓN Y EL CEREBRO?

Darwin[1]destaca la importancia de valorar lo que sucede en nuestro entorno. En función de lo que sucede reaccionamos con movimientos musculares que representan emociones innatas y universales porque buscan la supervivencia.


[1]Darwin, C. (1872). La expresión de las emociones en los animales y en el hombre.

 

William James[1] nos habla de la Teoría de la Huella Motora de las emociones. Sentimos emoción porque se mueven músculos en nuestro cuerpo o se activan músculos en nuestro cuerpo que nos dan información para sentir una emoción, por ejemplo, el miedo.

Según James, los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo,  como, por ejemplo, activación de la hormona del estrés, el cortisol, disparan la emoción, el miedo y esto activa la conducta de escape para evitar el peligro.

Gershon[2], Padre de la Neurogastroenterología dice: “El cerebro intestinal desempeña un papel importante en la felicidad y miseria humanas”.

La Neurogastroenterología, es ciencia de la medicina que estudia la función digestiva. Desde nuestros primeros momentos de vida por medio de llantos, «cólicos del lactante» o el «me duele la tripa»  los niños expresan cuando están inquietos.

Por tanto,  retomando las preguntas del inicio de este post,  siento emoción en lo que hago día a día, siento emoción por lo que hago y lo que hago me hace sentir emoción.

Cuando siento malestar físico, me siento emocionalmente peor  suelo sentir miedo, tristeza, ansiedad… y cuando consigo reto suelo sentir alegría o euforia.

¿Y para ti?  ¿Cúal es tu experiencia?

 

En función de cómo me siento y de lo que  vivo, percibo sensaciones en mi cuerpo.

Por tanto, SI HAY RELACIÓN ENTRE CEREBRO, CUERPO Y EMOCIÓN

De hecho es la base en la que fundamento mi trabajo integrando Sentir-EMOCIÓN, Pensar-MENTE y actuar-CONDUCTA tomando como referencia el Cuerpo como MAPA-GUÍA de lo que nos sucede en cada  momento.

Y para terminar ¿Para qué te puede servir esta información?

  • Para prestar atención a cómo te sientes física, emocional y corporalmente.
  • Para darte cuenta de lo que te sucede cuando sientes malestar físico, emocional y corporal.
  • Para tomar la responsabilidad de tu cuidado atendiéndote en tus  necesidades físicas de hambre, sed, descanso…necesidades emocionales de atención, afectivo, cuidado, apoyo… y corporales reconociendo en qué parte de tu cuerpo sientes qué.

“Nacer, respirar,  saltar, correr, comer, emocionar, sentir es…VIVIR”

                                         Raquel Doval López

                                           Psicóloga El Taller


[1]James, W. (1890). Principios de Psicología

[2] Gershon, M. ( 1999).  El Cerebro en la tripa

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